Con Blockchain asistimos a un absoluto cambio de paradigma. Hay quienes piensan que esta tecnología, subyacente al “bitcoin”, supone un nuevo paradigma tecnológico, pero para mí supone un nuevo paradigma, sin más.

En estos días resulta imposible no escuchar o no leer noticias sobre Blockchain. Resulta abrumadora la expectación generada alrededor de ella: grandes empresas que ponen en marcha consorcios que facilitan el consenso y su generalización, otras que se apuntan el tanto de poner en marcha un “Smart Contract” y analizar su impacto en la cuenta de resultados, o compañías que utilizan esta tecnología a nivel interno para optimizar sus procesos.

Ciertamente, da la impresión de que muchas empresas han iniciado una competición para apuntarse el tanto de llegar el primero y ser el más innovador. Es verdad que alrededor de Blockchain hay mucho marketing en juego. La simple utilización de la palabra Blockchain cotiza al alza (no hay más que leer noticias como la referente a Kodak, y otros ejemplos parecidos).

Blockchain es una base de datos de transacciones distribuida en miles de ordenadores (nodos) y duplicada en cada uno de ellos, que permite saber con exactitud y sin necesidad de verificación por parte de una autoridad central, todos los datos relativos a una transacción determinada, dejando de manera imborrable, una huella de cada una de ellas.

Algunos se refieren a ella como “el nuevo internet” o “el internet del valor” para diferenciarla del internet de la información, al permitir la gestión de activos mediante su “tokenización” (o representación digital). El sistema de cadena de bloques permite crear un registro del todo incorruptible de eventos, dejando constancia de que un hecho en cuestión ha tenido lugar y que lo ha hecho correctamente sin explicitar detalles concretos sobre la cuestión (utiliza criptografía de clave asimétrica).

El “core” de Blockchain es en mi opinión que se establece sobre la base de la economía colaborativa, sobre su uso generalizado y el consenso de los distintos nodos conectados, apostando por la descentralización. Lo novedoso de Blockchain es su apuesta por las personas, que permite restar poder a las grandes organizaciones. Trae consigo una nueva forma de pensar. Blockchain es transparencia y seguridad (tecnológica y jurídica).

Es cierto que todos los enamorados de esta tecnología tenemos la misión de aterrizarla y concretarla, de dejar a un lado ese halo de misterio o elemento poco terrenal que Blockchain lleva consigo. De poner en marcha un Blockchain versión 1.0, un Blockchain en formato MVP.

En fin, que la cadena de bloques abandone “el mañana” y se convierta en “el hoy” es cosa de todos. Pongámonos a ello.

Foto sacada de Flickr Autor Justin Aptaker