Empezamos año. Abrimos una agenda en la que todo está aún por escribir. Hemos dejado atrás el cansancio de un año intenso y maravilloso, y volvemos con energías renovadas. A estas alturas de año, el nivel de expectativa es equiparable al nivel de entusiasmo. Tenemos entre manos un libro en blanco en el que iremos escribiendo cada día. Todo está aún por hacer, con proyectos emergentes que irán tomando forma, con propuestas por cerrar o por empezar. Felicidad absoluta.

Más allá de las previsiones mensuales o cuestiones ya cerradas para este nuevo año, me gusta poco pensar en lo que está por pasar, cierto es que muchas cosas se pueden adivinar, pero lo maravilloso es que siempre va a haber cosas que se te pongan en el camino sin tan siquiera haberlas intuido. Y todo lo que pase será siempre perfecto y necesario, como afirma mi admirado Gonzalo Rodríguez-Fraile en su “Paradigma de una nueva realidad” ( y yo lo creo con total y absoluta rotundidad).

Dicho lo anterior y para aterrizar el post, investigando un poco sobre lo que se prevé que ocurrirá en el plano tecnológico durante el 2018, han caído en mis manos interesantísimos artículos sobre criptografía cuántica. Según el MIT, es una de las tecnologías, junto con Blockchain, que van a ponerlo todo patas arriba. De acuerdo con el Global Industry Analyst publicado en junio de 2017 (http://www.strategyr.com/MarketResearch/Quantum_Cryptography_Market_Trends.asp), la criptografía cuántica generará un volumen de negocio global de más de 1.700 millones de euros en el año 2024.

La diferencia de esta forma de encriptación con respecto a la tradicional, es que, como explica maravillosamente @gjulianm en https://www.xataka.com/investigacion/asi-es-el-futuro-de-la-criptografia-fisica-cuantica, “el algoritmo de distribución cuántica de claves permite detectar intrusos”. La encriptación cuántica resulta la fórmula perfecta para salvaguardar secretos.

El 2018 va a traer también interesantes novedades en materia de producción y tratamiento de datos, debido no solo a la multiplicación de dispositivos conectados (IoT), sino a la generalización del ‘edge computing’. Sobre este tema recomiendo la lectura de http://www.itcio.es/innovacion-tecnologica/opinion/1018595013202/predicciones-2018-cto-cinco-modos-evolucion-datos.1.html.

Por no hablar de Blockchain y sus Smart Contracts (me gusta dejar lo mejor para el final). La posibilidad de asegurar el cumplimiento de un compromiso entre partes utilizando la tecnología Blockchain es algo que en Mind The Law nos tiene fascinadas. Los Smart Contracts aportan seguridad y permiten descentralizar la seguridad jurídica. Es verdad que aún se encuentran en una fase de desarrollo muy preliminar, pero a día de hoy es perfectamente factible su utilización con relación a prestaciones de contenido patrimonial y cumplimiento poco complicado.

Desde Mind The Law seguimos muy de cerca todas estas cuestiones y trataremos de manteneros puntualmente informados sobre su evolución, porque entendemos que la tecnología manda y el conocimiento jurídico (igual que el dominio del inglés) se presupone.

Lo dicho, ¡a comerse el 2018!

Foto sacada de Flickr Autor The Pibe Mandionica.